22/01/2025
Las primeras 24 horas después del parto

Lo que nadie te contó de tu cuerpo
El parto termina. El bebé está en tus brazos. Y entonces tu cuerpo empieza a hacer un montón de cosas para las que nadie te preparó.
Esto no es para asustarte, es todo lo contrario: saber qué esperar hace que lo inesperado no te espante. Vamos a hablar de lo que de verdad pasa en las primeras 24 horas, sin rodeos.
El temblor
Muchas mujeres tiemblan fuerte justo después de parir, incluso si todo salió tranquilo. Puede durar minutos o un par de horas. Es la respuesta del sistema nervioso al esfuerzo físico, a los cambios de temperatura y a la descarga hormonal. No significa que algo esté mal. Significa que acabas de hacer algo enorme.
Los entuertos
Si es tu segundo o tercer hijo, ya los conoces. Si es el primero, te pueden sorprender: el útero necesita contraerse para volver a su tamaño, y esas contracciones pueden doler, sobre todo al dar pecho (la succión libera oxitocina, que las estimula). Son normales y necesarias para que el útero recupere su tono y baje el sangrado. Suelen durar los primeros dos a cuatro días.
El sangrado (loquios)
El sangrado posparto puede sorprenderte por la cantidad. Los primeros días es rojo brillante y abundante, como una regla muy intensa. Puede haber coágulos pequeños, y eso es normal siempre que no sean del tamaño de una pelota de golf o más grandes. Va disminuyendo con las semanas y cambia de rojo a rosado y luego a café.
Cuándo llamar: si empapas más de una toalla por hora durante más de dos horas, si hay coágulos grandes, o si el sangrado aumenta en lugar de bajar.

El periné
Si hubo desgarro o episiotomía, la zona va a estar inflamada y adolorida. Hielo envuelto en tela en las primeras horas ayuda con la inflamación. Sentarte en superficies duras puede ser incómodo unos días. Al orinar puede arder: echarte agua tibia mientras haces pipí alivia el ardor.
El sudor
Los primeros días, sobre todo de noche, puedes sudar como nunca. Es tu cuerpo eliminando el líquido de más que acumuló en el embarazo. Incómodo, pero totalmente normal.
La bajada de la leche
Suele pasar entre el segundo y el cuarto día. Los pechos se ponen tensos, calientes, muy llenos y a veces duros como piedra. Puede venir con algo de fiebre leve. Dar pecho seguido o extraer leche ayuda a manejar la congestión. Si hay una zona muy dura, roja y dolorosa con fiebre alta, puede ser mastitis y hay que revisarla.
Tu cuerpo no está fallando. Está haciendo el trabajo más complejo de su vida. Conocerlo de antemano es la mejor forma de acompañarlo con calma.




